Amadeo Tonello, delegado Episcopal de Educación dialogó con LA GACETA CENTRAL, el programa informativo de LA GACETA, sobre las consecuencias que atraviesan los estudiantes producto de la educación virtual.

“El año 2020 ha sido un año muy difícil para la educación porque la no presencialidad si bien ha puesto en movimiento muchos recursos, mucha creatividad e imaginación por parte de los docentes, pero también ha representado una pérdida de todos los valores que se ganan en la escuela", explica Tonello.

"La socialización, el sentido del otro, el aprender a compartir con los padres y a reconocer las autoridades, todo eso lamentablemente está perdido. Si bien sabemos que ha sido algo extraordinario, igualmente sí produjo consecuencias bastante importantes en el nivel de la educación”, gregregó.

En este sentido, el referente analizó cómo se produce ese impacto en los barrios periféricos. “La escuela es el lugar de la socialización, es el lugar donde se aprenden las normas, donde se descubre la realidad de los otros, nuestros derechos, etc. Así, se generan un montón de virtudes que son fundamentales para la vida social. Efectivamente todo eso se hizo muy difícil el año pasado. No todas las familias tienen acceso a internet o a dispositivos para que los chicos tengan clases, además de eso también la realidad muchas veces las familias no tienen la capacidad de acompañar a los chicos”.

Tonello advierte que uno de los desafíos más grandes fue que los estudiantes cuenten con acompañamiento de las familias en su trayecto educativo: "Los padres han tenido que reemplazar a los docentes  y esa tarea ha sido bastante complicada porque muchas veces no tienen los conocimientos o el tiempo para poder hacerlo, ya que deben salir a trabajar para traer el sustento a casa".